El Tiempo

Desmarcándote de los momentos q componen un día monótono
desperdicias y pierdes las horas de un modo descarado
Dando vueltas en un pedazo de tierra de tu ciudad
Esperando a alguien o algo que te muestre el camino.

Cansado de tumbarte bajo el sol, quedándote en casa contemplando la lluvia
Eres joven y la vida es larga y hoy hay tiempo que matar
Y luego te das cuenta un día de que tienes diez años detrás de ti.
Nadie te dijo cuando correr, llegaste tarde al disparo de salida.

Y corres y corres para alcanzar al sol, pero se está poniendo
y girando velozmente para de nuevo elevarse detrás de ti
El sol es el mismo de modo relativo, pero tú eres más viejo,
con aliento más corto y un día más cerca de la muerte.

Cada año se hace más corto, nunca pareces encontrar tiempo.
Planes que fracasan o media página de líneas tachadas
esperando en silenciosa desesperación, es la manera inglesa.
El tiempo se fue, la canción terminó, pensaba que tal vez diría algo más.

Pink Floyd – Time

El pozo

Sorprendentemente aquí me hallo aún. Rodeado de bichos, en un pozo. Llevo varios días aquí y ya no me da asco tanto bicho y tanta humedad, creo que me estoy acostumbrando a lo que va a ser mi lecho de muerte. Un frío y oscuro pozo, que está en desuso, en el que más que agua, hay humedad, barro, basura, y muchos insectos.

Me he roto una pierna al caer de tanta altura, pero no me he dado ningún golpe en la cabeza, y la pierna, si no la muevo, no me duele demasiado ya. Tampoco tengo mucha energía para moverme ya. Alimentarme de nada y beber agua a base de lamer las húmedas piedras que me rodean me ha dejado sin muchas fuerzas.  Estoy demasiado débil. No quiero alimentarme de esos bichos asquerosos que recorren mi pierna hinchada y morada, aunque alguna lombriz si que me he comido, no veo muchas. Escarabajos y otros insectos me niego a comer. Creo que al final me comerán ellos a mi.

¡El pozo debería estar vallado! El agujero está al mismo nivel que el suelo y es como una trampa. No lo ví, simplemente iba andando y caí. Tampoco me creo que no pase nadie por aquí cerca, no estoy muy lejos del pueblo, por aquí pasa gente, la oigo. Oigo a gente caminar y hablar. Hablan de anécdotas suyas y de sus allegados, lo bien que lo pasaron el día anterior, aquel viaje que hicieron… Parecen felices, pero ignoran el pozo que tienen al lado en el que me estoy muriendo. Entiendo perfectamente sus palabras, para lo profundo que es este pozo, pero ellos no escuchaban mis gritos. Pienso que esas conversaciones y esos pasos son alucinaciones. Debe ser porque estoy enfermando, estoy seguro de que tengo fiebre. En los 6 o 7 días que llevo aquí no ha pasado nadie por la superficie, y me he cansado de pedir auxilio. Aunque ya no tengo fuerzas ni para gritar. Esta humedad se me ha metido hasta los huesos y no se si duraré mucho más aquí.

Portadas de revistas y guiñoles

Aún recuerdo aquella portada del jueves que tanta gracia nos hizo. Pudo sentar mal a según que gente, aunque no debería haber motivos para ello, porque no se difamaba. Es simplemente una broma, no es la realidad. El príncipe Felipe de la realidad no piensa realmente lo que dice en los bocadillos de las tiras cómicas, pero el hecho de pensar que lo dice, resulta cómico. Sin embargo ese número de la revista se retiró de los kioskos por injurias a la corona, con su consiguiente rasgado de vestiduras de la mayoría de la gente (con razón), acusando el secuestro de censura.

Y como ésa portada, todas las demás. Porque en todas sale caricaturizado algún personaje de actualidad satirizado. Y remarco ‘satirizado‘, para que se diferencie de la palabra ‘calumniado‘ o ‘difamado‘, que como todos sabréis, tienen significados muy diferentes.

Y empiezo contando ésto porque como leí ayer en el twitter de Nacho Vigalondo: “El sentido del humor es como las carreteras, si no funciona en los dos sentidos, sólo vale para las cabras.” (Por cierto, Vigalondo sabe muy bien que es hacer una coña y que la gente haga que se vaya de las manos). Pero es que ahora llegan los putos gabachos* y se meten con los deportistas de élite españoles, por la movida de Alberto Contador, que le han inhabilitado 2 años por dopaje.

Partiendo de la base, de que la prensa deportiva es cualquier cosa menos prensa deportiva y cada periódico de cada país va a tirar para su lado irracionalmente, creando de esta manera una opinión diferente entre los lectores en función de qué periódico lean, la sanción a Contador, podrá ser, en función de a quién hagamos más caso, más justa o más injusta. Ahí no me meto. No lo sé. Bien, pues a raíz de todo esto, a un equipo de guionistas franceses de una miniserie de guiñoles se les ocurre hacer la coña, haciendo gags más o menos graciosos, insinuando que algunos deportistas españoles se dopan. Como veis, aquí la realidad se confunde con la ficción. No es Nadal realmente quien mea en el depósito de su coche, al igual que ocurría en la revista el jueves. Es simplemente un chiste, una broma, y no hay por qué montar toda la que se ha montado en los medios. La verdad es que en la redacción de los guiñoles se deben estar descojonando de todo esto (y con razón), y la prueba es que al día siguiente han vuelto con más gags, acerca de lo mismo, y supongo que cuanto más se pique la gente, más insistirán.

La gente comenta en twitter y en facebook, de que si nos tienen envidia, porque no ganan nada a deportes y nosotros ganamos su Roland Garros y su Tour. Bueno. Ahora los deportistas de este país están ganando torneos importantes (fútbol, baloncesto, tenis, les hemos ganado al balonmano…), es lógico que los aficionados al fútbol de otros países tengan envidia de que hayamos ganado el mundial de fútbol. Pero es la misma que nosotros le tuvimos hace 6 años a Italia, coño. Tampoco debería ser una envidia insana. Además, si se trata de piques competitivos, este año que hay olimpiadas, veamos el medallero al final de éstas, a ver quién tiene envidia de quién. Llevar al extremo una broma, comparándolo con una ofensa de Estado, es absurdo. Espero y confío que este país no sea capaz de declararle la guerra a Napoleón** por ésto, y que a mi no me apedreen por este post. Aunque, visto lo visto, no me extrañaría mucho.

 

* Entiéndase que estoy satirizando también. Que hay que explicarlo todo, coño. El significado de las palabras en cursiva sería: Los guiñoles de Canal+ Francia.

** Francia

Un concierto que dura un año

Hace 1 año empecé con este blog. Porque quería empezar con algo nuevo. Necesitaba un cambio en mi vida, y empezar con un blog me pareció buena idea para empezar con esos cambios. Escribir lo que me diera la puta gana y publicarlo en un medio en el que el único censor soy yo. “Que lo lea quien quiera. Algún despistado caerá por este blog y leerá algo…” No me importa que sea 1 persona, o 1 millón. Con lo poco orgulloso que soy con mis cosas, casi prefiero que fuera 1, para no pasar por el miedo al rechazo ante 1 millón de lectores. Si gusto, será a pocos, pero si disgusto, también será así. Al final no he publicado todo lo que me hubiera gustado. O lo que había pensado en un principio que publicaría. De todas maneras no he publicado todo lo que he escrito pero aun asi, esto ya se sabe. Va por rachas, lo mismo me da por escribir cada día o cada 2 días o cada semana, como que me estoy meses sin escribir nada.

Mi vida en este año ha cambiado bastante en varios aspectos, y eso está bien, porque llevaba atascado un tiempo. Era lo que quería, para mantener esta débil ya de por sí salud mental.

Bueno, pues nada, a seguir con el rollo. A ver si este año escribo más,…o por el contrario este blog muere definitivamente… ¿Que pasará? ¡Chan chan chan chan!

Príncipes y princesas

Cintia vuelve a casa. Ha pasado la mañana y parte de la noche en casa de otro hombre. Otro error. Su vida está llena de errores. La búsqueda del hombre perfecto se está haciendo imposible. Cuanto más busca, menos encuentra. Lo que sí encuentra son placebos, hombres que sin ser el príncipe azul, la hacen sentir una sucia princesa. Eso le gusta. Hasta que el momento termina y ve que otro error ha pasado por sus labios. Infinidad de errores han pasado por esos labios, y cuantos más, más le gusta. El príncipe azul parece no existir, y cuantos más errores despacha, más real se hace la idea de que encontrar a ese hombre es irreal. Quizá no haya príncipe para esta princesa. Puede que ese hombre no alterne donde esos Gastones. Seguramente no busque en el lugar correspondiente, o simplemente ese príncipe no quiere que Cintia le encuentre, que más que una princesa, es una ramera de Gastones.

Depresión

Sigo sentado en el sofá. Llevo unas diez horas aquí, y sólo me he levantado para mear un par de veces. Siempre me siento en el mismo sitio del sofá, y esa parte del cojín ya está hundida. Digamos que ya tengo la forma hecha. Tengo hambre, pero eso implica levantarme y hacerme algo para comer, aunque podría picar algo del frigorífico, pero creo que no hay nada para picar. De hecho creo que no hay nada en el frigorífico. Es más, ni siquiera hay frigorífico. Este apartamento no tiene cocina. Olvidé por un momento que siempre encargo la comida, a pizzerias, chinos, tailandeses, indios, kebabs… Solo tiene un sofá de 2 plazas y una tele de hace 20 años encima de un mueblecito de hace 40 años. No se qué hora es, no tengo reloj. Creo que es de día, porque entra luz por una rendija de la persiana que no subo porque lleva rota un mes y estoy cansado de subirla y ponerle algo precario que lo sujete todos los días y que al final se acaba rompiendo. Tampoco la he arreglado. Para qué. Estoy bien así, sin saber nada del mundo, escepto lo que me enseñan por la televisión. Me cansé de saber del mundo. Hace años trabajaba en una productora para un canal de televisión. Era reportero gráfico, y viajaba mucho. Era bastante bueno en mi trabajo, y me gustaba ver mundo, no solo a través del visor de la cámara, sino en los ratos libres que me dejaba el trabajo. El formato de reportajes que hacíamos mi compañero y yo estaba de moda, era un éxito, y adquirimos cierta fama en el mundillo, sobre todo él, que era quien daba voz e imagen a las narraciones. Pero como todas las modas, esa moda pasó, y por unas u otras circunstancias, acabé sin trabajo, y no conseguí mas. Al cabo de un tiempo, empecé a trabajar en lo que encontré, un trabajo a turnos mal pagado en una cadena de supermercados, en la que también se hacía turno de noche. Mi novia se cansó de la situación, o se cansó de mi. O encontró otra cosa mejor, pero el caso es que me abandonó por otro. Más concretamente, por mi ex-compañero de trabajo. Eso me dolió. Seguí trabajando ahí, hasta que yo también me cansé de la situación, o mis jefes se cansaron de la situación a la que había llegado yo por culpa de mi hartazgo. El contrato terminó y no me renovaron. El paro se terminó y tuve que vender la casa para sobrevivir. Y ya me queda muy poco ahorrado. Ya no soy el de antes. Ya no quiero saber nada del mundo, y utilizo la tele como entretenimiento, porque es el único entretenimiento que tengo. Ver la tele hasta que la borrachera hace que me quede dormido, y después me despierte, y así siempre. No se cuanto llevo así, pero ya no quiero otra cosa, no me motiva hacer nada de lo antes me motivaba. Antes salía de casa, hablaba con la gente, hasta que lo ví inútil. He perdido la poca habilidad social que tenía, y me hago mayor. Solo vivo para sobrevivir, para mantenerme en salud, pero el alcohol la está destrozando. Ningún hobbie me hace sentir lleno. Ni siquiera sé por qué sigo aquí haciendo lo mismo cada día. Será mejor que me vaya.

En recuerdo de un grande

No me suelo hacer eco y engandecer a alguien, por el hecho de que haya muerto, pero voy a hacer una escepción, quizá porque Gary Moore me parece muy bueno, y que aunque también me lo parecía hace días estando en vida, y no le he dedicado antes una entrada en el blog, lo haré ahora, lo se, puede ser tarde para ello, pero la ocasión lo merece.

Si nos vamos a Irlanda, y buscamos una banda referente del rock allí, sin duda nos saldrá Thin Lizzy (con permiso de U2). Y, aunque Phil Lynott, líder de Thin Lizzy, era el que más peso tenía en la banda, una parte importante de la calidad y éxito de esa banda fue culpa del guitarrista Eric Bell, y sobre todo culpa de Gary Moore, que aunque fugaz, su paso por la banda sustituyendo a Eric ha sido muy recordada.

 

Pero sobre todo su carrera en solitario, ha destacado, al ser un referente del blues europeo, que si a mediados de los 80 empezó a hacer hard rock, sin mucho éxito, su giro al blues fue un acierto, mal llamado “blues blanco” porque llevó al gran público la música negra americana con sus discos, destacando el éxito de ‘Still Got the Blues’ y ‘After hous’, y con sus giras, conciertos, y colaboraciones con otros grandes del género. A mi particularmente me gusta mucho este video, en el que aparece junto a B.B King, tocando un tema de éste último: The Thrill is Gone

 

Se acabó la partida

Eran las 9 de la noche en aquel bar o como lo llamaban allí, saloon, en ese joven pueblo de Arizona. Las casas apenas llevaban 15 años construidas, más o menos el mismo tiempo que hacía que había terminado la guerra. La mayoría de habitantes eran granjeros y mineros que al fin de la guerra y la adhesión del territorio a la Unión, fueron al oeste en busca de trabajo en la mina y explotación ganadera.

El viejo Frémont, ahí estaba, sentado en una mesa junto a otros 3 mineros jugando a un juego parecido al póker actual. Lo aprendió en su juventud, cuando vivía en Nueva Orleans, antes de emigrar al oeste, y ahora era el juego de moda en muchas zonas del país, sobre todo en el sur.

Estaban borrachos. La verdad es que Frémont era alcohólico. Tenía demasiada edad para trabajar en la mina, y había amasado la riqueza suficiente con el oro durante el tiempo en la mina para disfrutar de una suficiente “jubilación”, pero desde hacía un año se pasaba las noches hasta tarde en el saloon, bien jugando a las cartas, bien con la compañía de alguna de las prostitutas que vivían en el piso de arriba, o borracho hasta caerse. Su mujer  se quedó en Nueva Orleans, y Frémont ya no la echaba de menos, también porque sabía con seguridad que ella le era infiel a él también.

–  ¿Cómo que cuatro jotas? –dijo Frémont con esa voz ronca de garganta seca por años fumando y quemada por el alcohol.
–  Pues eso, cuatro jotas.
–  Yo antes me he descartado de una jota, ¡No puedes tener cuatro jotas!
–  Yo no hago trampas Frémont
–  Te digo que me he descartado de una jota ¡No puede haber cinco jotas en la baraja!
–  Pues eso digo yo, ¡no puedes haberte descartado de una jota, cuando solo hay cuatro en la baraja!
–  ¡Bueno haya paz! – dijo un tercer jugador
–  ¡Ha hecho trampa! ¡No puede tener 4 jotas!
–  ¡Estás borracho! – dijo el que había ganado la mano.- ¡No soy un tramposo, viejo borracho! Si el viejo este está tan borracho que no sabe ni las cartas que juega que no juegue, me niego a seguir así.
–  ¿Quieres mi dinero eh? – Dijo Frémont. Por un momento dudó si liarse a hostias, o dejarlo pasar, al fin y al cabo, estaba borracho, y tampoco estaba muy seguro ya de si era una jota lo que había tirado, o una K o una Q. Decidió no armar bronca– ¡¡Tómaloo!! Y no vuelvas a jugar a esta mesa.

El hombre cogió el dinero que había jugado y se fue de la mesa. Había hecho trampa y salió bien la jugada. Frémont y los otros 2 allí permanecieron, pero no continuaron la partida. Siguieron bebiendo.

Frémont, estaba cabreado. No podía quitarse de la cabeza que el tio que había en la barra metiendo mano a una de sus prostitutas preferidas, se la fuera a joder con su dinero. Los otros dos de la mesa hablaban con Frémont, pero él no les escuchaba. Miraba fijamente al tramposo. Se terminó el vaso. Se levantó y sin apartar la mirada del tramposo se acercó a él mientras sacó su revólver. Apuntó a su cabeza y disparó, sin apenas dar tiempo a asimilar al otro que tenía una pistola en su frente.

Se acabó la partida.

Vienen por el ascensor

Mierda.

Ya les he dejado atrás, creo que no saben en que piso me he metido. No deben saber donde vivo, aunque hay algún conocido entre ellos que si lo sabe, en el estado en el que está no debe ser consciente de ello, aunque no lo se, no se como piensa un zombie.

Estoy acojonado, nunca pensé que esto pasaría. Esto eran cosas de los juegos y de las peliculas joder. Un virus maligno, es contraido por el ser humano y se convierte en un zombie comecerebros… ¿esto es de coña o que? Espero que mis partidas al Resident Evil y al Silent Hll sirvan para algo ahora, He tenido que salir corriendo del trabajo y me he encontrado con la calle llena de zombies comiendose a otra gente. Era horroroso, apocaliptico, me he quedado un poco sin saber que hacer, mirando la situación con cara de bobo hasta que 4 o 5 han ido a por mi. He echado a correr y he corrido como hacia mucho tiempo. Debí hacer caso a la médica y haber empezado a hacer deporte porque entre el cansancio y el acojone, estoy que me va a salir el corazón por la boca de un momento a otro. He conseguido llegar a casa, aunque no por el camino mas corto, por ir evitándoles, pero han roto los cristales de la puerta del portal, y han entrado. Al final eran unos 15 o 20. Se oye el ascensor. Está subiendo, y están dando al timbre. De hecho se oyen los 2 timbres de los 2 ascensores. Espero que sea porque se han quedado colgados

Mierda.

No se han quedado colgados, están en el rellano. Y ahora dan golpes en la puerta de mi casa.

¡Joder!.

¿Que hago? Van a tirarla abajo y no tengo escapatoria y no, no me voy a tirar por la ventana. Bueno, voy a coger la motosierra que guardo de cuando trabajé de leñador (las camisas aún me las pongo) y que sea lo que dios quiera. No se por qué razón aun tiene gasolina pero menos mal. ¡Motosierra arrancada! ¡Biennn! Oh oh… han tirado la puerta…Ya están aquí…

Miedos

Dicen que según vas ganando años (o perdiendo años de vida, según desde donde empieces a contar), te haces más conservador. Si esto es cierto, para que llegue a pensar cerca de una mente conservadora tengo que vivir muchos años, y en cualquier caso, nunca llegaré al nivel de Fraga, ya que si con la edad evolucionas así, y él de joven ya lo era, ha debido alcanzar unos niveles insuperables para muchas mentes.

En cualquier caso, y viendo que, Jimenez Losantos o Esperanza Aguirre, en su juventud fueran comunistas, y ahora son como son, esto parece cumplirse, y temo que algo así me ocurra, porque aunque me mantengo (en general) al margen de la política que aparece en televisión, mantengo mis principios en la vida diaria.

Esto quiere decir, que la tolerancia y el principio de igualdad en las personas, desde un principio, lo aplico (o trato de aplicarlo), a no ser que me demuestren con actitudes o comentarios que no merecen mi atención o mi aprecio.

La forma de vestir, las “pintas” (como diría aquel), la raza, u otras superficialidades no me condicionan para obtener una imagen preconcebida de una persona, sino su actitud o su fondo de hablar o de callar. A mi no me da miedo un comercial con un pendiente en la oreja o un tatuaje en el brazo. Me da mas miedo alguien bien trajeado que solo trae verborrea y la lección bien aprendida, sin tener mucha idea de lo que habla. Tampoco me da miedo alguien que piensa diferente. Me da más miedo quien piensa que el que piensa diferente es inferior a él por esta razón. No me da miedo quien tiene creatividad y la utiliza para crear arte, con mayor o menor talento. Me da mas miedo aquel que no disfruta del arte porque no lo entiende, y más miedo aún aquel que no quiere disfrutarlo porque, por alguna extraña razón, no quiere entenderlo.