La visión (3ª parte)

Entro al portal, y doy la luz. No funciona. Estos edificios viejos rehabilitados en oficinas tienen la instalacion de la luz hecha una mierda, o eso o es que el dia que lo rehabilitaron el electricista de turno no lo hizo bien, porque esto falla cada dos por tres(1). El caso es que la luz no funciona, y el ascensor parece ser que tampoco, asique me toca subir las escaleras a oscuras. Lo bueno de estar subiendo estas escaleras, es que mas o menos me las sé de memoria, porque no siempre subo en ascensor y cuando subo andando, tampoco voy muy espabilado aún. Aún así, cuando no estoy despierto del todo, suelo tropezar en algún escalón, pero esta vez no.

La puerta de la oficina arriba está cerrada, y no se oye ningún ruido dentro. Debo haber llegado el primero. No hay oscuridad absoluta, pero la suficiente para que no pueda atinar con la llave en la cerradura con facilidad.

Entro, y veo que de la puerta de mi despacho sale luz ¿me dejé ayer la luz encendida? No creo, habrá sido la de la limpieza(2).

¡JODER!

Un sonoro suspiro de terror me invade, como cuando te despiertas violentamente de una pesadilla. ¡Hay un hombre sentado en mi silla! ¡Un viejo! ¡Me está mirando! ¿Qué mira? ¡No!. La pregunta es: ¿Quién es este tío y qué hace aquí? ¿Que coño pasa? El pulso se me ha acelerado a mil por hora y esto no baja. El tío sigue mirándome con una expresión tan seria que da miedo y yo a el, pero parece que el único que se ha llevado un susto de muerte soy yo. Él ni se inmuta. Me mira inmóvil. Tiene una larga melena lisa y gris. Es bastante moreno de piel, parece gitano o algo parecido. Me recuerda a un jefe indio de los que salen en las pelis que le gusta ver a mi abuela(3).

Mi ritmo cardíaco no baja, y me estoy empezando a quedar sin aire. Aunque trato de guardar las formas, se ve que estoy un poco asustado. De hecho lo estoy bastante, aunque se perfectamente que es un abuelete, pero el susto me le he llevado. Trataré de ser amable.

– ¿Qu…quién eres? – le digo.
– Hola. – ¿Hola? ¿se llama hola?
– ¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado? – le vuelvo a preguntar
– Mi nombre es irrelevante. La verdadera pregunta es qué haces TU aquí.

Tócate los cojones mariloli. Que qué hago aquí dice. Definitivamente, es indio, se le nota al hablar. Me sigue mirando con esa cara de mala ostia que tiene desde que he llegado.

– Trabajo aquí – un momento, ¿por qué le doy explicaciones a este tío?

(continuará…)

1. Seis(*)
2. Qué típico, echar la culpa a los demás…
3. Mi abuela es fan de Clint Eastwood. No te digo más.

*Fuera del bar.

2 comentarios sobre “La visión (3ª parte)”

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